Explosión en la consciencia


Vivimos momentos de una profundidad y trascendencia sin precedentes. De hecho, los precedentes mismos —la historia, el tiempo—, como base ontológica, están zozobrando. Lo curioso de ello es que no es una noticia objetiva, no la veremos en el telenoticias. Por supuesto, de eso trata esta gran mutación: no sucede en el mundo, sino en la consciencia.

La astrología lo llama era de Acuario, pero a mí me gusta trazar el paralelismo, el reflejo, con otras maneras de mirar. Por ejemplo, con las estructuras de consciencia de Jean Gebser. Según esta mirada, lo que ahora se despliega es la estructura integral de la consciencia: la transparentación, la reintegración de todos sus contenidos, la disolución de la perspectiva —del tiempo y el espacio como referencias externas.

También encontramos resonancia aquí con la "necesaria revolución en la consciencia" que tanto destacó Krishnamurti en sus charlas.

Teniendo esto claro, creo que la manera de encarar la simbología astrológica está ya desfasada. Esta está asentada en el paradigma materialista, en tanto metafísica asumida y no revisada. Volviendo a Gebser, ese materialismo que explica la academia filosófica no es más que la estructura mental-racional de la consciencia, que es perspectiva, separación sujeto-objeto.

Como consecuencia de la cimentación de la astrología en esta estructura —ya agonizante—, vemos como dominan abrumadoramente convicciones del tipo "yo tengo mi Sol en la casa 3, y eso implica que para mí la vida se vive de una manera concreta y diferente a la de otro tipo de Sol", por poner un ejemplo. Es una astrología muy asentada en lo psicológico, y no en lo puramente simbólico, transpersonal, no-local. Lo psicológico, sin duda, bebe del materialismo metafísico: establece una clara división mente-materia, entre realidad subjetiva y realidad objetiva. Y esto conduce a distorsionar enormemente el transfondo esencial simbólico de la astrología.

Se capta en el ambiente división, multiplicidad inconexa, diversidad sin sentido de unidad. La unidad se entiende como un fin, pero nunca como un punto de partida, como un origen siempre presente.

En fin, es un tema muy extenso. Pero es algo importante que, queramos o no, está irrumpiendo. Yo lo llamo la "irrupción del símbolo", de los "viejos dioses olvidados".

"Jean Gebser: cartógrafo de la consciencia", por Gary Lachman (nodualidad.info)

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