Suite del Apocalipsis
I. Introduzione: la paradoja de Fermi y su disolución simbólica – Allegro moderato
Tradicionalmente, la paradoja de Fermi plantea: “Si existen civilizaciones avanzadas, ¿por qué no las hemos detectado?” La búsqueda habitual es objetiva y material: telescopios, señales de radio, arqueología ("antiguos astronautas", etc.).
Desde una perspectiva simbólica, los extraterrestres no están ahí fuera o en el pasado, sino dentro: representan las estructuras de consciencia que subyacen a la estructura mental-racional. Son nuestros verdaderos ancestros, dormidos bajo la ilusión de separación. Son otra dimensión de nosotros mismos.
II. Andante: emergencia del extraterrestre y fractura de la dualidad – Andante sostenuto
Cuando el extraterrestre emerge como símbolo puro, la dualidad que sostenía la percepción del mundo fragmentado se fractura. La narrativa objetiva colapsa. "El mundo es atacado por los extraterrestres”, narran algunas películas y novelas apocalípticas de ciencia-ficción. Pero no es un mensaje literal, sino la manifestación simbólica de la caída del relato materialista y dualista.
Tampoco es que algunas personas descubran ETs dentro de sí mismas; es el propio mito de la realidad —en el que habitan las personas— el que se desploma.
III. Adagio: síntesis – Adagio contemplativo
El “descubrimiento de extraterrestres” no es un hallazgo físico, sino una emergencia simbólica en la consciencia. Su aparición destruye la dualidad, la ilusión materialista y el tiempo lineal, colapsando el relato que sostenía la realidad fragmentada. Obras míticas del cine o la literatura como Independence Day o War of the Worlds nos transmiten esta imagen simbólica.
IV. Finale: extrañeza – Presto con crescendo e fortissimo, risoluto
El colofón es la extrañeza que puede significar algo así. La destrucción total del mundo que se muestra en la ficción es el paralelismo simbólico de la extrañeza que supone que la realidad caiga, de lo extraordinario que es tal cataclismo en la consciencia. No lo podemos imaginar, directamente, porque todo lo que podemos imaginar es objetivo. La “caída del mundo” no es literal: no es mirar por la ventana y ver las ciudades caer. Es algo mucho más extraño, un cambio radical en la percepción misma de la realidad.

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